Arsenio Villete, cámara del cortometraje, explica en el FCAT de Córdoba que el trabajo nació con la idea de describir el choque cultural del país guineano.

Córdoba, 18 de octubre de 2013. Tratar de concienciar a los jóvenes de la importancia que tienen los objetos en las familias y explicar la necesidad de mantener un sentimiento de pertenencia a un territorio, una etnia o una unidad familiar. Es el objetivo de Lámpara (Ruben Monsuy, Ndong Andeme, Guinea Ecuatorial, 30’), cortometraje que muestra el conflicto generacional entre mayores y jóvenes ante las nuevas vidas que nacen en la capital y que pueden ocasionar la pérdida de identidad de los hijos frente a lo que los padres han intentado transmitirles.

Asumu se queda viudo y viaja desde un poblado del interior de Guinea Ecuatorial hasta la capital del país, Malabo, para vivir con su hija Mamita. Lo único que porta consigo es una lámpara que trata con delicadeza y que parece muy importante para él. Mamita, en su recibimiento, choca culturalmente con su padre y se desarrolla una historia entre ellos que encierra una brecha cultural entre distintas maneras de vivir según la generación a la que se pertenece.

Lámpara es el primer trabajo de la Asociación Cinematográfica de Guinea Ecuatorial (ACIGE) que nació en 2008 con el objetivo de fomentar, producir y difundir el cine en el país. Arsenio Villete, operador de cámara de Lámpara y uno de los fundadores de esta asociación, aseguró durante la presentación del cortometraje que el deseo de los integrantes de esta asociación es conseguir crear una industria cinematográfica al país, además de llevar el cine a cada barrio. Para ello decidieron llevar el cine cada sábado a un barrio diferente de la capital y crear talleres de educación audiovisual para colectivos con dificultades de acceso a las nuevas tecnologías. En definitiva situar al cine como una herramienta de formación, educación e integración social.

Los objetos y la familia

Arsenio Villete incidió también en el hecho de que hay objetos en las familias guineoecuatorianas que se van traspasando de generación en generación sin que se sepa realmente el significado de ese utensilio. Por ello señaló que el filme realiza también una pregunta a sus mayores para saber cuál es el verdadero objetivo de este traspaso simbólico. De esta manera los jóvenes intentan acercarse a los mayores, aceptando que la nueva generación tiene un problema de falta de identidad con aquello que es importante: la familia y la etnia a la que se pertenece.

Lámpara consiguió el premio CEIBA del Jurado a la Mejor Película ecuatoguineana del Festival de Cine Itinerante Sur-Sur 2013, dotado con 500.000 FCFAS de Guinea Ecuatorial y organizado por ACIGE y los Centros Culturales de España en Guinea Ecuatorial (Bata y Malabo) en colaboración con diferentes entidades nacionales e internacionales.           En cuanto al trabajo de ACIGE, Villete reclamó mayor ayuda económica para aumentar el número de recursos con el que cuentan.

Lámpara pudo ser vista como colofón a una proyección conjunta de cortos procedentes del África Negra. En concreto fueron visionados Adamt ( Zealem Woldemariam, 18’. Etiopía), Le Maréchalat Du Roi-Deu (Yveline Nathalie Pontalier, 45’. Gabón) y Tao-Tao (Adama Sallé, 16’. Burkina Faso).